“Todo lo que viví se refleja en mi trabajo” – Correo. Octubre, 2015

Diario Correo | Jueves 22 de octubre de 2015

 

Pintor celebra veinte años de trayectoria con dos exposiciones paralelas y el lanzamiento de un libro de 340 páginas, que compila su obra completa

Una entrevista de Ada Luz Valdivia

 

Fito Espinosa, artista plástico

“Todo lo que viví se refleja en mi trabajo”

 

“La mejor manera de cumplir veinte años era realizar una mirada hacia atrás y ver todo lo que había hecho”, explica Fito Espinosa. Por ello el artista ofrecerá hasta el 1 de noviembre dos exposiciones paralelas: “Introspectiva” en el Centro Cultural de la PUCP, que reúne un total de 45 lienzos de diferentes épocas y “Sueños abiertos” en la galería Índigo, que recopila sus últimas pinturas. Además, revelará su evolución pictórica a través de un libro de 340 páginas.
¿Cuándo decides dedicarte por completo al arte?

Cuando decidí estudiar diseño gráfico. En quinto de media me la pasaba dibujando. Era bastante obvio. Sentía que me aburría un poco en el mundo social y me ponía a realizar trazos a solas. Comencé a hacer muchas cosas, y de pronto la gente de mi barrio y del colegio empezó a encargarme tareas como pintar polos, casacas, zapatillas, entre otros.

 

¿Cómo fueron tus inicios?

Cuando acabé la universidad me fue bastante bien, aunque al comienzo no sabía qué iba a hacer. Como no conocía mucho ese ámbito y no tenía ningún mecenas, decidí postular a varios concursos de arte, y con suerte gané varios. Eso me ayudó a ser conocido y poder contactar con galerías para realizar mis primeras exposiciones.

 

¿Cuál es tu fuente de inspiración?

Trato de crear símbolos a partir de una mezcla entre cosas cotidianas e ideas trascendentes. Como si un niño se preguntase por el sentido del mundo. Es una visión entre científica e ingenua. Para tratar de entender las cosas, me gusta mirarlas desde otra perspectiva. Siempre me obsesiono con tratar de mirar las cosas como si no las conociera.

 

¿Qué proceso creativo sigues para hacer tus obras?

A mí me ocurre algo de lo que no me había dado cuenta. La otra vez fui a la charla de un ilustrador colombiano, que explicaba todos los pasos que seguía para plasmar su arte: investigaba, hacía los bocetos, etc. Entonces me percaté de que yo no hacía todo eso. Hablé con mi editora y me dijo: “Tú siempre estás haciendo eso. Todo el día estás pensando y escribiendo. Esa es tu manera de vivir. Por eso es natural que luego tengas una lista de cosas por hacer”. Y es cierto.

 

¿Qué busca transmitir tu arte?

En el fondo lo que deseo transmitir es ese mundo en el que los humanos vivimos realmente. No me refiero al lugar que vemos, siempre he pensado que existen dos mundos. Tú puedes ver a otra persona, pero no puedes saber qué siente o piensa. En realidad, vivimos en un escenario de ideas, un universo emocional. Ese espacio es el que yo quiero mostrar.

 

¿Cómo ha evolucionado tu obra en estos veinte años?

Creo que ha evolucionado bastante. Ha seguido un camino muy parecido al de una persona. Por eso hice este libro, que tiene 340 páginas, y la exposición. Al ver la muestra, mucha gente se queda admirada porque no puede reconocer mis primeros trabajos. Hubo una transformación enorme y eso tiene que ver con mi propia evolución. En mi caso fue un cambio muy personal, yo venía de una adolescencia muy difícil, donde sentía que no tenía que no tenía salida, ni dinero y sin saber qué hacer. Además, mi hermana se enfermó y murió. Todo fue un desastre. Realmente vivía como un viejo, encerrado, renegando y frustrado. Fue un camino de desarrollo. Todo lo que viví se refleja en mi trabajo, eso es lo bonito del arte, que sin mirar a la persona puedes ser testigo de cómo ha evolucionado.

 

¿Cómo ha evolucionado tu obra en estos veinte años?

Quizá el principal logro de un artista es vencer sus miedos, porque los artistas estamos llenos de temores y prejuicios. No hubiera podido avanzar sin vencer mis temores. Muchos artistas no dan a conocer su arte porque el pánico no los deja progresar. Eso no quiere decir que no haya sentido miedo, sino que cada día me enfrento a él. No es fácil.

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