“Saludable diversidad de estilos” – El Comercio. Febrero, 1995

El Comercio | Lima, domingo 12 de febrero de 1995

 

VII Salón de pintura ICPNA

Saludable diversidad de estilos

 El pasado miércoles fueron entregados los premios del VII Salón de Pintura del Instituto Peruano Norteamericano. En una sencilla ceremonia fue inaugurada también una selección de 33 de los casi 200 cuadros de 98 artistas que participaron en el concurso, que tuvo como jurados a los pintores Julia Navarrete y Venancio Shinki y al investigador Luis Eduardo Wuffarden.

Los cuadros del ganador Rodolfo Espinosa, ‘Un animal difícil de domesticar’ y ‘Recostado sobre la noche’, actuaban como eje de una muestra en la que prima una saludable diversidad de estilos y tendencias. Color y forma relacionados en un tenso equilibrio con el que se logran dos obras excepcionales, cuyas notas dominantes son la ferocidad y el encierro.

También concitaron la atención de los asistentes las tres menciones honrosas otorgadas por el jurado. La primera fue para Miguel Angel Aguirre por ‘En Boston’ y ‘Gloria’ , trabajos que forman parte de una propuesta fresca que nos lleva a visitar elementos de un pasado que sin haberlo vivido todos compartimos (el inventado por el cine y la televisión).

Esto a través de los ojos de un joven desenfadado que hurga con excelente oficio en un imaginario que canibaliza y convierte en propio: en el primero de sus cuadros, Miguel mira (con unos calzoncillos ‘Boston’) hacia una piscina en la que se bañan glamorosas actrices de Hollywood de los años 30; en el segundo, una bella muchacha mira hacia un televisor que está tras ella mientras come helados de un recipiente enorme y refulge sobre su cabeza un aura que dice ‘GLORIA’. Tributario del arte pop y del hiperrealismo, Aguirre logra, con su actitud de ‘misticismo para ejecutivos’, cuadros de notable factura en los que el mensaje es más cuestionador de lo que pareciera a simple vista.

‘S/T’ I y II de Jean Paul Zelada muestran a un pintor que ha trabajado la abstracción con una saludable originalidad. Su pintura es bien recibida por un público que se va acostumbrando cada vez más a que la figuración sea la nota dominante en la nueva pintura, cosa que además no es tan exacta, como se comprueba en esta muestra.

‘El salto’ y ‘Faltas…’ de Miguel García Núñez, perspectivas trabajadas en grises y rojos, parecen haber sido elaborados con una frialdad premeditada –propia de ciertas películas de ciencia ficción– que busca adentrarnos en atmósferas opresivas que traducen estados de ánimo en los que la soledad y la desesperación parecen ser las notas dominantes.

De los demás trabajos presentes en la muestra destacan también ‘Selva Rioja’ de Antonio García Castillo (¿’arte étnico’?), la abigarrada abstracción de ‘Muerte de una luna’ I y II de José Luis Carreño, el color intenso y las formas descoyuntadas de Pablo Rivera y la sobriedad intensa de ‘Los procesos revulsivos’ de Aldo del Valle.

Hay que tener en cuenta que hace un cuadro –o una escultura, o un libro­– no es lo mismo que ver televisión, por lo que 98 es un número considerable, más todavía si pensamos en las difíciles condiciones en las que se desarrollan las artes en el país. La frase puede sonar trillada pero no por eso deja de ser cierta. El arte goza de salud en el Perú a pesar de estar en dieta constante. Y eso gracias al empeño de los artistas y al apoyo de instituciones que, como el ICPNA, promueven su desarrollo.

Fernando Velasquez Pomar

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