“Para enfrentar a lo cotidiano” – El Sol. Abril, 1997

El Sol | Lima, martes 29 de abril de 1997 | Cultura

 

Para enfrentar a lo cotidiano

Por: Javier Arevalo

Fito Espinosa presentó la semana que pasó su segunda muestra, ganó el año pasado el premio Johnnie Walker.

Con “La trama de la trampa”, el pintor parece estar arribando a un dominio de su propio lenguaje.

Durante las inauguraciones, es entretenido ir contando los puntos rojos que se van colocando al lado de los cuadros. Es la señal de que han sido vendidos. Es un accidente más de ser pintor, accidente necesario, sin duda alguna, y mejor que ocurra.

La noche en que Fito Espinosa inauguró su segunda muestra, los puntos fueron cuatro. Eso estaba bien. Pero la pintura no es sólo un precio en la lista de la marchante. Es un elaborado y complejo producto cultural, una suma de sentidos condensados por una visión individual que los propone al universo entero.

Espinosa ha construido ese universo que le es imprescindible a todo artista para hacer sentir su mirada en la mirada de los otros. Le interesa desentrañar de lo cotidiano una serie de objetos que le hablan, que se comunican con él, y que más tarde él nos comunica a quienes vemos su pintura.

Fito Espinosa tiene un proyecto, que, según dice en la siguiente entrevista, está desarrollando tímidamente, porque sus procesos son lentos, y, habría que añadir, por lo visto hasta ahora, seguros.

Me impresiona la manera en que gente como tú, Hernández, Miky Aguirre, Natalia Iguiñiz, están pegados a la fotografía.

Esto, la fotografía, empezó con un deseo de mostrar las cosas concretas y específicamente reales, tiene que ver mucho con la época, la televisión, todo eso es tan fuerte. Pero han llegado a tal grado de perfección, de manipulación de la imagen, que para mí la gracia no es pegarse demasiado. Yo la uso, la cambio, pongo otros fondos. Me interesa que la imagen sea concreta, y a la vez pictórica.

¿Qué te importa de la realidad? Quiero decir, que todo proceso de creación es una transgresión de la realidad ¿no es cierto? Entonces ¿qué era?

Me importa el enfrentamiento con lo cotidiano, con tu entorno, con todas las convenciones que existen en la realidad, y las que uno ingresa, entonces me interesa mostrar cómo las personas entran a estas convenciones, por eso la idea de La Trama de la Trampa, porque siento que las trampas están allí, en esta sociedad esquematizada, llena de convenciones, donde la competitividad es lo que rige todo. Coloco objetos cotidianos como rejas, o como los personajes marginados por esta competitividad, por esta realidad que no a todos puede satisfacer. A mí me interesa mucho lo que sucede con la gente que no es competitiva, mostrar a la gente más matriarcal, porque estamos en una sociedad patriarcal, donde se premia al que mejor hace las cosas y que es reconocido exteriormente.

Tienes también a un personaje de rostro difuminado, con saco y corbata

Eso tenía que ver con la idea de que el personaje chambea, y se pone su saco y la corbata porque definitivamente no es el organizador de la empresa.

¿Normalmente haces fotografía?

Hago fotografías cuando me interesa recoger ciertos aspectos de la realidad, y más que nada para cambiarlos de lugar.

Es todo una paradoja ¿no? La pintura abstracta reaccionó frente a las posibilidades absolutas de la fotografía de representar la realidad, es increíble que al final del milenio (y no es que sea de ahora) otros artistas se siente estimulados por ella.

Lo que pasa es que el abstracto es una ruptura, y una ruptura es una negación, yo creo que las negaciones no te llevan mucho a ningún lado. Sale un movimiento que dice esto es así y lo otro no lo es. Yo estoy abierto a más posibilidades dentro de lo que trabajo, he hecho un cuadro amarillo, uno blanco, otro cosido, he pegado cosas. Esto es un proceso, y avanzo tímidamente porque para mí los procesos son lentos.

Fito Espinosa, un pintor que explota los signos de su tiempo.

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