“Fito Espinosa” – Expreso. Mayo, 1997

Expreso Sección B | Domingo 18 de mayo de 1997

 

FITO ESPINOSA

Silvio De Ferrari Lercari

 

Fito Espinosa (Lima 1970), egresado de Artes de la Católica (primer premio de su promoción, 1994), presentó su segunda exposición, con 14 acrílicos sobre tela o trupán, en la galería Cecilia Gonzáles de San Isidro.

Bajo el título La trama de la trampa, la obra del artista nos permitió apreciar a un pintor serio y con disciplina profesional.

Una manera de plantear la capacidad del artista —sin que ello impida otra elección— las encontramos en las obras Retrato y La trama del pez. En la primera hallamos una lectura horizontal. Es un trabajo de rostro, trabajado en observación. No es real, fotográficamente hablando, pero sí lo es aunque no se ajuste a la “realidad” formal. Ejercicio de color, superficie en seccionamiento, alterna su imagen con la segunda obra, La trama del pez, que advierte un tramado en el motivo del título como “telón de fondo”. En la composición, la figura se va esfumando y velándose gradualmente. Su referente es el de la velada irrealidad que también puede no serla.

Espinosa alude a sus ideas internas “las peores”. Las enuncia como salvajemente “extraídas” para jugarlas en un “sumun” de experiencias para tornarlas finalmente inofensivas “para que no duelan, para que parezcan una palabra como cualquier otra”.

La reja (acrílico sobre tela) centra visualmente la acción en el personaje: la vieja. Una obra que ingresa al extravío de la escena —que es el mundo— “sin reflexiones ni lentes oscuros que nos protejan”.

En Paisaje con hombre (acrílico sobre tela), Espinosa ingresa con la experiencia del concepto libre. Las medidas tradicionales se agotan y la tela coge una forma que “decapita” superior e inferiormente la figura. Mujer en paisaje efectúa un movimiento por el cual el objeto emigra del espacio tradicional; la alteración contribuye a reordenar la aparente fractura que causó el “desorden”. Pero en La habitación y las líneas (acrílico sobre trupán), con el mismo tratamiento del objeto, el rostro revierte en la desaparición parcial del mismo en la parte superior.

Obra excelentemente bien planteada. Sostenida en el amplio juego de una mejor lograda luminosidad y de una mayor libertad. Una trampa que en el buen lenguaje estilístico nos atrapa en su propia realidad. Pero es al mismo tiempo una trampa que puede ser la que “organizamos” nosotros mismos.

 

Cambio de lenguaje

Confrontando esta segunda propuesta con la anterior, la estética de “lo feo”, que podría subrayar antes, no es actualmente un elemento sustantivo ni aglutinador. Si bien el artista relaciona la interioridad del hombre, remarcamos que también hay un avance puesto que en el proceso actual sus trabajos resuelven una mayor relación con la realidad y con lo exterior.

En esta segunda individual, el cambio de lenguaje ha sido un factor que envuelve su interés porque podemos observar que otorga una mayor importancia a la realidad, un vínculo con la cotidianeidad, avanza a una simplificación de las formas y afirma imágenes concretizadas en el mensaje. Su fortaleza ha ido privilegiando mayor cuidado en el tratamiento del dibujo y en el buen manejo del contraluz con mano segura en el cromatismo: en la pintura.

Su intención es aún difícil de perfilar y no habría razón alguna en hacerlo porque Espinosa es hombre de futuro y por ello de enorme inventiva y desacuerdos. Es un proceso en revisión, diríamos en discusión, que va encontrando o produciendo “trampas”. El las manifiesta cuando afirma que son las que nos imponemos, las que nos imponen y las que desde una u otra forma todos poseemos.

Un lento y sugerente modelo de pintor. Un juvenil golpe de humor y de contestación así como un intento por iniciar un juego. Ejemplo de esta afirmación y esta búsqueda es La mañana, una obra “acolchada”, en intento exploración del volumen. En estos “apuntes” del quehacer profesional, Espinosa nos revela su ánimo y percibimos —a nuestro juicio— un espíritu liberador, un sentirse bien, un juego serio con la pintura, un interés futuro por producir nuevas “trampas” en una “trama” que extraiga contenidos ya sean los nuestros o los impuestos. A fin de cuentas, nuevas trampas, que sin saber si son comunes, tienen la singular gracia de un artista en cuya “trampa” caemos.

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