“Dicotomía reunida” – Somos. 2000

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Dicotomía reunida

Desaparecido de la escena local, Fito Espinosa regresa con su tercera individual

Por Doris Bayly

 

Bienvenida

Sus amigos le cantaban el estribillo del genial Manú Chao “me dicen el desaparecido” a ver si sacaban roncha, pero nada, Fito Espinosa no daba señales de vida. Decían que se había peleado con la pintura, con él mismo y con todo. Hasta que después de tres largos años, respondiéndole a la gente, el joven artista presenta en Fórum una serie de acrílicos sobre trupán titulada El hombre dividido.

“Esta es la historia del hombre dividido, el que piensa desde otro continente, desde el otro lado del cerebro.

La historia del hombre que debe caminar dos veces para llegar, pensar lo contrario para emprender, del que puede ver que todo está bien y todo está mal.

Este hombre habla de sí para evitar hablar de sí. Este hombre, para no ir, va; y prefiere saber en dónde estuvo que saber adónde irá.

Es el que debe irse lejos para estar acá, perderse para llegar, tomar el camino más largo para poder regresar.

Es alguien que pasó toda su vida construyendo una máquina para hacer las cosas más rápido, y al final sólo logró que las haga a la misma velocidad.

Esta es la historia del hombre dividido, del que nunca aprendió a querer, del que comprendió después, que a querer no se aprende, Es el hombre que ama desde otro continente, más allá del mar, desde otro hemisferio del cerebro”.

Fito Espinosa presenta al Hombre Dividido con estas palabras. Cuando recuerda cómo se gestó esta muestra, se calla, se mete otra vez al túnel donde anduvo un par de años, sin saber si algo bueno pasaría al final de todo. “Fue un tiempo de dudas, de oscuridad. Dejé de pintar por que sentí que ya había explorado, hasta agotarlos, todos los códigos aprendidos”. Bacon, su gran paradigma, dejó de serlo. También quedaron atrás el naturalismo, la fotografía, casi todo. “Escribía, experimentaba. Cogí las tijeras y me puse a recortar personajes de comics. Luego de pegarlos sobre una superficie, los vestía, también con papeles de colores recortados. Así fue naciendo el personaje de esta muestra. Finalmente, para desarrollar algunas ideas -que luego se han convertido en los títulos de los cuadros- , cogí otra vez el pincel”. En esta muestra, Fito reconcilia una serie de polares dicotomías que habitaban, en pululante exigencia, su espaciosos mundo interior. La del escritor aún no manifiesto con la del plástico ganador de varios premios y concursos. La del melancólico y escéptico pensador con la del eximio dibujante de comics. a del artista, autista solitario, con la del compositor y músico. Y tras una larga pausa, recobrado el aliento y las ganas, hablar empleando el discurso que mejor domina, el pictórico, para Pintar. Asumida la dicotomía, sepultada la fragmentación.

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