“Arte democrático” – Caretas. Setiembre, 2013

Caretas | 5 de setiembre de 2013

ARTE DEMOCRÁTICO

Fito lleva cuatro años uniendo imagen y texto en sus grabados e impresiones. su objetivo es hacer accesible el arte a todos los niveles.

Le prometí romper el mito. Fito Espinosa no es miraflorino, no estudió, ni trabajó ni vivió allí toda su vida como muchos creen. El artista de moda, de 43 años, creció en Bellavista, en la casa de padres no limeños que vinieron a la capital, como muchos, a buscárselas.

Quizás por eso, su padre, administrador de profesión, no le agradó mucho el hecho de que estudiara diseño gráfico primero, y luego pintura. Es más, esta última carrera, que culminó en 1994, fue pagada la mitad por Fito y la otra por el banco. “Mi papá es muy estructurado, solo permitió que estudie lo que quería porque todas las pruebas de orientación vocacional, que me hicieron sus amigos psicólogos, arrojaron carreras ligadas al arte. El gran problema era que yo era el único hombre, la esperanza de mi viejo para que sea algo como él. Pero le salí chueco”, recuerda divertido.

De hecho, le generó un conflicto el que su padre no confiara en él y que tuviera que pagar por su carrera. Pero todo eso ha pasado, con el reconocimiento de la crítica a su trabajo, vino el de su padre, quien comprendió que el mundo artístico sí funcionada. Con el tiempo, Fito entendió su actitud. “Él ha sido muy pobre, tuvo que trabajar para lograr las cosas desde muy niño. Eso lo hizo incrédulo hasta que viera resultados”, cuenta.

Por ello, no exageramos cuando decimos que el camino que tuvo que recorrer fue largo. Fito tuvo que buscar el arte, encontrarlo, y luchar para estudiarlo. Sin ninguna referencia artística en la familia, empezó dibujando en su adolescencia como en las imágenes de insectos que veía en las enciclopedias: en blanco y negro, con líneas mucho detalle. Luego vino el uso del estilógrafo con el que pulía sus trabajos. Pero el gran descubrimiento se dio cuando se topó con las carátulas de los discos de rock: Genesis, Yes y Pink Floyd. “Esas tapas eran una obra de arte para mí, a pesar de que millones de personas en todo el planeta también los tenían y no era lo que en arte llaman exclusivo. Quizá por ello, quiero que el mío llegue a todo el mundo, a gente que como yo no tuvo libros de arte en la casa porque eran pocos y estaban carísimos”, afirma.

Tal vez por eso no teme ser catalogado como comercial, y hace algún tiempo se apartó de las grandes galerías para poder vender y ofrecer lo que quisiera a quienes lo visitara en su taller. “El arte tiene que volverse masivo, democrático”, afirma decidido.

Eso lo ha podido comprobar con el público que ha asistido a la presentación de sus dos libros “El mundo invisible” (2010) y “El capitán de los cielos intermedios” (2012) de Polifonía Editora, así como al cortometraje animado inspirado en el primero, donde se encargó de la dirección de arte y en el cual su hija dio voz a la protagonista. Fito no teme salir de su zona de confort: canta, escribe y dirige para llegar a mucha gente. ¿El resultado? Personas de distintos distritos de Lima llegan a ver su trabajo porque se siente identificados con él.

Precisamente, todo su rollo, como él llama a esto de unir imágenes y texto en sus grabados e impresiones, empezó porque estaba cansado de que el arte fuera muy serio y alejado de las personas. “Tenía ganas de hacer algo y que mi hermana, mi hija y mi padre lo entienda y en el que un crítico de arte también pueda hallar un trasfondo. Hacer eso significaba regresar a mi manera más infantil e ingenua de ver el mundo. Así sentía que podía transmitir mejor”, recuerda.

Es más, tiene grabado en la memoria el momento en que su hija le preguntó en medio de la calle: “¿Papá, y por qué todos los autos van vacíos?”. Sin poder darle una respuesta, la pequeña le repregunta: “¿No están contaminando?”. Eso lo dejó pensando. Sus cuadros que parecían ser obviedades llevaban ahora un gran mensaje. El mundo interior de un niño podía ser el de muchos, el de cada uno de sus seguidores que se ven reflejados en sus obras.

Para los interesados en apreciar su trabajo, su taller se encuentra en la calle Grau 324, Miraflores.

 

Fotos: CÉSAR ZAMALLOA

Hace algún tiempo Fito se apartó de las grandes galerías para poder vender y ofrecer lo que quisiera a quienes lo visitaran en su taller.

Su taller en Miraflores es su mejor galería donde “expone” sus obras a quien quiera visitarlo.

El mundo interior de un niño podía ser el de mucho, el de cada uno de sus seguidores que se ven reflejados en sus obras.

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